
Técnica calibrada para que el trazo fino siga leyéndose limpio con los años, no solo el primer mes.
Nada de solapar citas. Tu sesión es tuya, con el tiempo que la pieza necesite.
Ajustamos el diseño contigo hasta que sea exactamente el que quieres llevar puesto.
Material desechable, tintas REACH y autorización sanitaria a la vista en el estudio.

Bien hecho, toda la vida. La clave está en la profundidad exacta de la aguja, el tipo de trazo y la zona elegida. En zonas de mucho roce (dedos, palmas, pies) avisamos siempre de que el retoque a los pocos años es probable, sea quien sea el tatuador.
Trabajamos con un mínimo de estudio que cubre preparación, material estéril y sesión. Para piezas mayores, presupuesto cerrado por proyecto o por sesión completa. Sabrás el precio final antes de tumbarte en la camilla, sin extras al terminar.
Como referencia, siempre. Como diseño exacto para copiar, nunca: no replicamos trabajos de otros tatuadores por respeto al oficio y por propiedad intelectual. Partimos de tus referencias para diseñar algo original tuyo.
Al ser trazos más superficiales y sesiones más cortas que en otros estilos, suele resultar más llevadero que un realismo o un color grande. La zona importa mucho: costillas, esternón y pie molestan siempre más que brazo o muslo.
Sí. Incluimos un retoque gratuito por pieza dentro de los tres primeros meses tras la cicatrización, siempre que se hayan seguido los cuidados indicados. Fuera de ese plazo o por causas externas, retoque a coste reducido.
